Mercedes Fuentes

Palabras que conectan mundos

Escribir es recordar

Mercedes Fuentes

Autor: Mercedes Fuentes

  • China Song y Europa medieval. Puntos de partida y caminos divergentes.

    China Song y Europa medieval. Puntos de partida y caminos divergentes.

    El punto de partida y de llegada de ambos mundos. Parte III.

    El punto de partida de la Dinastía Song fue un imperio unificado que recuperaba la grandeza tras la fragmentación del período de las Cinco Dinastías. Por el contrario, Europa era un continente fragmentado en feudos. Apenas despertaba del aislamiento medieval y redescubría el comercio de larga distancia.

    En China el poder estaba en manos del Emperador y de una burocracia civil altamente organizada. En Europa el poder estaba disperso entre reyes, señores feudales, la Iglesia Católica y las nacientes ciudades-estado.

    Partiendo de los cimientos establecidos por dinastías anteriores, los periodos Tang y Song propiciaron avances trascendentales en el arte, la ciencia, la literatura y la filosofía.

    Punto de llegada.

    La Dinastía Song priorizó estabilización institucional conservadora que buscaba la cohesión interna y el control estatal sobre la expansión o la disrupción. En Europa una dinámica de competencia feroz y pluralismo político pavimentó el camino hacia el Renacimiento italiano, el capitalismo y la era colonial.

    Al estar centralizado el poder en China, el éxito comercial y técnico fue canalizado por el Estado: si una innovación amenazaba el orden social, el emperador podía frenarla, como ocurrió con las expediciones marítimas.

    En Europa, al no existir una autoridad central única, si un rey prohibía una tecnología o idea, el reino vecino la adoptaba para ganar ventaja militar o económica.

    La Dinastía Song terminó el 19 de marzo de 1279, tras su total aniquilación a manos del Imperio mongol en la trágica Batalla naval de Yamen. El proceso de caída no fue repentino; fue una prolongada campaña que se extendió por varias décadas.

    Tras la caída, dio inicio del control total de China por parte de los mongoles bajo la Dinastía Yuan. Aunque ocurrió hace siglos, las ondas de choque de este colapso definieron la identidad y la estructura de la China moderna.

    La era Song colocó a China a las puertas de una revolución industrial y capitalista.

    En el auge de este período se aprecia en la expansión de la producción de hierro y carbón que estudió Robert Hartwell. Mark Elvin situó ese dinamismo en el marco de una transformación más amplia de la economía china medieval.

    Siglos después, Kenneth Pomeranz y R. Bin Wong señalaron que regiones como el delta del Yangtsé e Inglaterra todavía mostraban semejanzas económicas hacia 1750. Si las trayectorias de esas regiones seguían siendo comparables en varios aspectos a mediados del siglo XVIII, ¿cómo se explica que después se distanciaran?

    Mientras, en Europa, la fragmentación catalizó una sociedad competitiva que dio origen a la sociedad que conocemos, al capitalismo transnacional y a la revolución científica.

  • China Song y Europa medieval.

    China Song y Europa medieval.

    Ejes del paralelismo. Parte II.

    La agricultura, el urbanismo, el auge comercial, la utilización de  la moneda como modo de intercambio, la revolución intelectual, la educación y estado, junto con tecnología y medios son los ejes del paralelismo entre la China Song y el Renacimiento europeo del siglo XII.

    La invención del arado de vertedera, el uso del caballo y la rotación trienal de cultivos impulsó en Europa una mejora agrícola similar a la introducción del arroz de maduración rápida en China.

    Igual que en la era Song, esta mejora repercutió en un crecimiento demográfico que provocó un resurgimiento urbano. Ciudades como París, Venecia, Florencia y Brujas crecieron, así como las ciudades Chinas, especialmente Kaifeng y Hangzhou que superaron el millón de habitantes.

    Con el auge comercial y la economía monetaria, aparecieron las ferias comerciales y surgimiento de la banca en Europa, mientras en China se registró el florecimiento de la Ruta de la Seda Marítima y gremios comerciales organizados.

    Tanto en Hangzhou como en las comunas italianas o flamencas, el dinero empezó a competir con la tierra como fuente de poder.

    Renacimiento cultural.

    Culturalmente Europa redescubrió a Aristóteles y los textos clásicos, dando paso al surgimiento de la Escolástica, conjugando razón y fe. En la Dinastía Song se registró el auge del Neo-confucianismo, como resultado de la integración del confucianismo con metafísica budista y taoísta.

    En Europa aparecieron las primeras universidades: Bolonia, París, Oxford… En ellas se formaban juristas y clérigos. En China la institucionalización masiva del sistema de exámenes imperiales civiles se utilizó para seleccionar burócratas.

    La Dinastía Song arrebató el poder a la vieja aristocracia militar terrateniente para dárselo a los letrados.

    En Europa, el crecimiento de las ciudades y la burocracia monárquica/eclesiástica exigió la formación de un nuevo cuerpo de profesionales del derecho y la administración de profesionales educados en las universidades.

    Esto  debilitó el poder militar de los señores feudales tradicionales, tal como sucedió en la Dinastía Song con su aristocracia militar.

    El crecimiento económico financió un florecimiento sin precedentes de las artes: la delicada pintura de paisajes y la porcelana fina en China. En Europa apareció el arte gótico y la literatura trovadoresca.

    Los intelectuales chinos reinterpretaron los textos antiguos de Confucio para darles una dimensión más espiritual y responder al budismo dando paso al Neo-confucianismo.

    En Occidente, filósofos como Pedro Abelardo en el siglo XII o Santo Tomás de Aquino, en el XIII, utilizaron la lógica de Aristóteles para estructurar la teología cristiana y dar paso a la Escolástica.

    Pero, a pesar de las similitudes, hay que destacar grandes diferencias.

    Estas diferencias se tratan en la parte III de esta serie: Dinastía Song en China y el Renacimiento europeo del siglo XII

  • Cuando ver un drama chino se convierte en una lección de historia comparada

    Cuando ver un drama chino se convierte en una lección de historia comparada

    La Dinastía Song, época de auge y crecimiento de la china del siglo X hasta el siglo XIII y el Renacimiento del siglo XII europeo. Parte I.

    “El pretendiente perfecto”: espejo de una era en China.

    Escrito por la guionista china Zhou Mo (周末), es la historia de una madre viuda, Madame Li, que se muda con sus cuatro hijas y una de crianza desde Luoyang a la entonces capital en Kaifeng Bianjing, en el Norte de China.

    En la época la Dinastía Song controlaba la mayor parte de China desde Bianjing. Esta etapa se caracterizó por el auge de su economía, así como por el surgimiento de innovaciones tales como la utilización de papel moneda para facilitar la actividad comercial. Parte de este dinamismo se percibe en la historia de “El pretendiente perfecto”.

    Paralelismo con “Orgullo y prejuicio”.

    El retrato de esta sociedad se realiza a través de la viuda y adinerada Madame Li que, igual que la señora Bennet, vive obsesionada con casar a las cuatro hijas que le quedan solteras.

    La obsesión de ambas matriarcas reside en la problemática que enfrentan ante las normas de la sociedad en la que viven.Ambas quieren asegurar el futuro económico de sus hijas.

    En el caso de la señora Bennet quiere, además, asegurar la propiedad familiar en peligro. En Inglaterra de la época las mujeres no podían heredar.

    Al retratar los personajes, la trama de “El pretendiente perfecto” presenta los arquetipos profesionales que predominaban en la Dinastía Song: el comerciante, el erudito, el Oficial y Juez del Tribunal de Kaifeng y, finalmente, los nobles.

    A diferencia de otras dinastías, donde las mujeres estaban estrictamente confinadas al hogar, la era Song vio el surgimiento de una vibrante vida urbana e innovaciones legales que dieron voz a nuevos tipos de sujetos femeninos.

    La matriarca señora Li representa a la nueva clase burguesa adinerada de los comerciantes urbanos, shishang. La serie muestra una economía mercantil floreciente que brindó la oportunidad a las familias ricas no nobles de poder ascender socialmente.

    Los arquetipos femeninos, como la tercera hija, Kang Ning, representa a la mujer Independiente y Shou Hua, la hija mayor viuda, refleja la nueva situación legal de esta época en la que contraer un nuevo matrimonio tras enviudar era legal, común y socialmente aceptado.

    La trama de Shou Hua, lidiando con su viudez y su derecho a elegir un nuevo camino, refleja fielmente los debates y las realidades legales de la Dinastía Song.

    Chai An, pretendiente de la tercera hija, Kang Ning, es la imagen de los herederos ricos de los comerciantes que ganaron estatus social. Por ello pasaron a ser vistos como potenciales pretendientes para casarse con miembros de la corte o de la burocracia.

    Du Yangxy, a quien casan con Shou Hua, muestra como la meritocracia fue el sistema que se volvió la única vía real para alcanzar el poder político. Esto creó una masa de jóvenes eruditos que viajaban de provincias a la capital para estudiar y probar su valor.

    De esta manera, la serie ofrece a la audiencia una fotografía de una época de la historia de China que, para los académicos informados de occidente, presenta similitudes y diferencias con el mismo período en Europa.

    Estas similitudes y diferencias se tratan en Ejes del paralelismo. Parte II y El punto de partida y de llegada de ambos mundos. Parte III.

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  • Miradas que conjugan admiración y tristeza.

    Miradas que conjugan admiración y tristeza.

    Generación afortunada.

    Recientemente tuve la oportunidad de ver-escuchar la entrevista que Jorge Gonçalves Romero realizó en el 2021 al artista Alfredo Ramírez Lira en su Podcast “Personajes de la Venezuela Virtual”.

    Con la entrevista-conversación entre Jorge y Alfredo regresaron a mi mente reflexiones que son un leitmotiv. Entre ellas está la constatación de que la generación venezolana de los Baby Boomers fue el resultado de un país de oportunidades, pujante y en crecimiento. El contraste con los resultados de los últimos 26 años es evidente.

    Tanto Alfredo como Jorge son dos dignos representantes de una Venezuela que brindó oportunidades de desarrollo para propios y extraños, tanto en el área del progreso económico como en el de la formación académica.

    Las oportunidades existían y estaban al alcance de personas de distintos niveles sociales, aunque no todos pudieran o quisieran aprovecharlas del mismo modo.

    En Venezuela no solo la educación pública básica y secundaria era gratuita; también la universitaria. Pero, adicionalmente, la población tenía acceso a estudios en instituciones académicas de prestigio en otros países gracias a las becas Gran Mariscal de Ayacucho.

    Alfredo, hijo del arquitecto Luis Ramírez y Ángela Lira, es un artista plástico que pasó por  la Escuela Cristóbal Rojas y por el taller del grabador y ceramista uruguayo Ángel Fong.

    Posteriormente, a finales de los 70, Alfredo expuso individualmente con el nombre “Homenaje a Van Gogh”, en su ciudad natal, Mérida. El éxito de crítica y la recepción de esta primera exposición individual fue el impulso definitivo para su carrera.

    En la década de los 70 y 80 Venezuela funcionó como puerto de refugio para muchos intelectuales y artistas del Cono Sur.

    La confianza y el reconocimiento del entorno intelectual venezolano llevaron a este artista en ciernes a dar el gran salto. Así fue como en 1980 viajó a Italia para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán y después en la de Venecia.

    En esta etapa trabajó en litografía, grabado y serigrafía en el Instituto Internacional de la Gráfica en Venecia.

    Por su parte Jorge Gonçalves, estudió Ingeniería Eléctrica, con especialización en alta potencia y generación de energía eléctrica. Posteriormente viajó a Alemania, donde realizó un doctorado en Arquitectura de Computadores en la Universidad de Paderborn, centrado en el diseño de la estructura interna y del hardware de los computadores.

    Tras completar su formación en el extranjero Jorge y Alfredo regresaron a Venezuela y desempeñaron labores de docencia. Alfredo impartió clases de expresión gráfica y grabado en la Universidad de Los Andes y Jorge ejerció como profesor de la Universidad Central de Venezuela e investigador en el Centro Científico de IBM de Venezuela.

    Como resultado de su trabajo, Alfredo recibió varios premios, entre ellos la mención en dibujo de la Galería Art Mondial, Milán, en 1980; y el de la V Bienal de Guayana en 1997 por su icónica obra de esqueleto de aluminio y alta tensión titulada “Birth-Right: columna”.

    Hoy en día los ciudadanos caraqueños pueden  apreciar “La Aguja de Caracas”, “Biosilice, “Atawa Shihi” (“un gran árbol” en lengua yanomami) y “Flight Machine” en diferentes lugares de la capital.

    Por su parte, Jorge terminó trabajando para la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y como consultor en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en los 90 con sede en Viena, Austria.

    De esta experiencia Jorge Gonçalves adquirió una visión global en geopolítica y economía internacional que actualmente nutre su obra como escritor.

    Pero sus inquietudes no se limitaron al campo científico. Como bien señaló este verano el editor David Malavé en La Feria del libro de Madrid, Jorge “es un hombre del Renacimiento”. Con esta afirmación David consigue describir una trayectoria que conjuga la labor científica con el campo artístico y la literatura.

    Entre las actividades de investigación de Jorge Gonçalves se puede mencionar el desarrollo de un método matemático para el cálculo de la descomposición LU, basado en el algoritmo de Gauss, que utiliza en su trabajo artístico.

    Conocí a Jorge durante nuestra etapa en IBM de Venezuela. Tanto él como Alfredo son apenas dos venezolanos de los muchos que admiro. Compartir con personas como ellos enriquece. Y sin duda, pertenecer a la misma generación y a su círculo de amigos es un privilegio.

    Pensando en esto, miro hacia el pasado con ojos del que juzga desde la experiencia y la distancia. En esa mirada siento que se conjuga admiración y tristeza. Admiración por lo que se hizo, por lo que somos y fuimos; tristeza por un presente lleno de dificultades que demuestra que lo que se tiene no siempre se aprecia en su justa medida.

    La situación actual de Venezuela insta a plantearse la diferencia que existre entre formación académica y responsabilidad ética.

    La interrogante que surge es: cuando llegó el momento de las responsabilidades, ¿qué hizo nuestra generación afortunada con los conocimientos adquiridos gracias a las oportunidades que el país brindó?

    Era de esperarse que tras aprovechar las oportunidades que brindaba una Venezuela próspera, esta generación llevase al país a mayores cuotas de bienestar y progreso. Pero algo sucedió para que no fuese así.

    ¿Dónde estuvo parte del fallo? En la doble vara de medir: evitar condenar los abusos y la corrupción de quienes consideramos «nuestros», mientras nos afincamos en los de los contrarios. Unos fueron responsables de sus actos; otros contribuyeron a sostenerlos al cerrar los ojos, justificarlos o encubrirlos. El resultado está a la vista.

    El tiempo demostró que el acceso a la  educación, el tener un título o desarrollar una carrera profesional no garantiza honradez, respeto por los demás ni compromiso con el bien común.

    La generación venezolana actual ya no tiene las oportunidades de sus padres o abuelos. Muchos emigraron buscando un futuro mejor. Profesionales como Jorge, hoy en día en Viena, y  Alfredo, en Milán, Italia, también tuvieron que abandonar el país.

    La pérdida de profesionales venía ya desde principios de los años noventa, continuó a finales de esa década y se acentuó a comienzos de los años dos mil.

    En una Venezuela en ruinas, la carencia alcanza a los recursos humanos. Profesionales como Alfredo, Jorge, en su día Claudio Mendoza – ex científico de IBM de Venezuela─ o Ricardo Hausmann, se perdieron en favor de otros países que aprovecharon su formación. Hoy en día son necesarios y ya no están.

    Esta situación hace que recuerde el dicho de mi abuela paterna: “el que no aprecia lo que tiene, a pedir se queda”. Tengo la sensación de que muy frecuentemente el ser humano cae en este error: no aprecia lo que tiene y por ello no da importancia al hecho de que debe cuidarlo y preservarlo.

  • SALAZAR CHAPELA, BERTRAND RUSSELL Y LA FELICIDAD

    SALAZAR CHAPELA, BERTRAND RUSSELL Y LA FELICIDAD

    “La casualidad de la vecindad me permite ver a Bertrand Russell pasar por delante de mi ventana”. Así comienza “Bertrand Russell y la felicidad”, artículo que Esteban Salazar Chapela, escritor exiliado en Londres y último cónsul de la República española en Glasgow, publicó en El Nacional de Venezuela en 1956.

    Ambos eran vecinos en Millbank, junto al Támesis. Salazar Chapela tenía allí su residencia y su despacho de corresponsalía, mientras que Russell vivía en el número 29 de la misma calle. Desde su ventana, el escritor malagueño podía verlo pasar acompañado de su esposa, Edith Finch.

    Lo que le llamaba la atención era la vitalidad de su ilustre vecino. Con su rostro de “pasa malagueña” y su pelo blanco “como la espuma”, el filósofo conservaba una figura erguida y ágil. La pareja caminaba siempre cogida del brazo, pero, según observaba Salazar Chapela, era el octogenario quien parecía sostener y arrastrar a su esposa.

    Russell llevaba además un maletín poco corriente: una caja de madera con asa que despertaba la curiosidad del escritor y añadía una nota de humor a sus encuentros desde la ventana:

    “«Ahí viene el filósofo Bertrand Russell con su señora», le digo yo a mis visitantes, si tengo visitantes ese día, cuando veo venir por la calle al filósofo Bertrand Russell. Y todos nos asomamos para ver pasar al filósofo Bertrand Russell, a su señora y a su paralelepípedo ¿Qué llevará en esa caja?, me he preguntado yo a veces. ¿Un tratado de ciencia pura? ¿El secreto de su juventud inacabable? ¿Las joyas de sus cuatro esposas?”.

    La admiración de Salazar Chapela era compartida por otros contemporáneos. El escritor y diputado británico Michael Foot describió a Russell como el hombre más feliz que conocía. El filósofo, premio Nobel de Literatura en 1950, seguía trabajando e interviniendo en la vida pública, con una persistencia que también se manifestaba en su lucha contra la guerra.

    Salazar Chapela conocía “La conquista de la felicidad” publicado en 1930 y encontró en ese ensayo una idea que hizo suya:

    “Russell cree, como creemos algunos mortales, que la base de la felicidad consiste en tener un propósito —grande o mediano— y persistir en ese propósito con toda nuestra fuerza”.

    Leída desde el exilio, la reflexión adquiere un sentido particular. Para Salazar Chapela perseverar suponía continuar su obra y mantener los vínculos con quienes compartían el destierro.

    En “Perico en Londres”, ese compromiso aparece en una escena: el escritor sueña que un grupo de compatriotas se acerca bajo la lluvia y que él solo tiene un paraguas para compartir. Se puede leer la imagen como una expresión de su deseo de ayudar y de la insuficiencia de sus medios. Ya no disponía de los recursos de su antiguo puesto consular, pero seguía sintiéndose ligado a la suerte de los republicanos refugiados en Inglaterra.

    Así, el artículo sobre Russell puede leerse también como una declaración de intenciones. Mientras el exilio se prolongaba, Salazar Chapela seguía escribiendo y emprendiendo proyectos. Desde su ventana veía pasar a un hombre que conservaba la energía para trabajar y hacer planes. Esa presencia cotidiana podía recordarle que aún quedaban propósitos por cumplir y un paraguas que compartir.

  • Juan Larrea: “Correspondencia con Robert Gurney”

    Juan Larrea: “Correspondencia con Robert Gurney”

    Al día siguiente de concluir la Feria del Libro de Madrid, el 15 de junio, asistí a la presentación de “Correspondencia con Robert Gurney”, de Juan Larrea, en el salón de actos del Instituto Cervantes».

    La edición y el estudio crítico corrieron a cargo del hispanista y catedrático italiano Gabriele Morelli, profesor emérito de la Università degli Studi di Bergamo, quien viajó a Madrid para presentar el volumen, acompañado en una mesa redonda por el crítico e historiador del arte Juan Manuel Bonet y el editor Abelardo Linares.

    El volumen recopila el epistolario entre el escritor exiliado Juan Larrea, uno de los poetas y pensadores de la primera vanguardia española, y el hispanista británico Robert Gurney.

    Larrea  vivió un largo exilio, estableciéndose primero en México, en donde participó en la fundación de la revista “España Peregrina” y de los “Cuadernos Americanos”.

    Tras recibir una beca de la Fundación Guggenheim se trasladó a Nueva York donde permaneció desde 1949 hasta 1956, año en el que se mudó a Córdoba, Argentina. En este país se desempeñó como investigador y profesor universitario hasta su muerte en 1980.

    Durante la presentación, Gabriele Morelli transmitió su pasión por la investigación y el hispanismo. Reconocí en su entusiasmo un sentimiento que me es familiar y no pude evitar identificarme con él.

    Al escucharlo, pude apreciar la dedicación que sostiene este volumen, publicado por la Editorial Renacimiento, y su trabajo de recuperación de las vanguardias de la Edad de Plata española y de la literatura del destierro.

  • “Simón” en El Retiro

    “Simón” en El Retiro

    El 7 de junio de 2026 asistí a la proyección de Simón en el Centro Cultural Casa de Vacas, en el parque de El Retiro. La sesión formaba parte del ciclo de cine-foros organizado por Casa Club Venezuela y coincidió con la celebración de la Feria del Libro de Madrid.

    Acudí en compañía de Jorge Gonçalves Romero y de Linda D’Ambrosio Morales, poeta, narradora, columnista del diario venezolano El Universal y promotora de actividades culturales.

    La película presenta a Simón, interpretado por Christian McGaffney, un joven líder estudiantil que lleva consigo las heridas de la represión y afronta los dilemas del exilio y la búsqueda de asilo.

    Para algunos de los presentes, la proyección fue una experiencia dolorosa. Escuchar sus intervenciones me hizo pensar en el cine como un espacio de catarsis colectiva, donde las heridas individuales encuentran eco en la memoria de otros. Linda D’Ambrosio compartió esa sensación de dolor ante lo narrado.

    Mi reacción fue distinta. Después de haber vivido el día a día de Venezuela durante los últimos años, lo que veía en la pantalla no me produjo el mismo impacto que expresaban otros asistentes. Vivir aquellos acontecimientos en primera persona me había impactado mucho más que verlos representados en la pantalla.

    La película está basada en los hechos reales de la crisis y las protestas en Venezuela de 2017 que se tratan en Venezuela: ¿el futuro volverá a sorprender? El protagonista, Simón, personaje ficticio que creó el director Diego Vicentini, es un símbolo que representa la realidad de miles de jóvenes venezolanos.

    El guion se nutrió con entrevistas a líderes estudiantiles reales que fueron detenidos, reprimidos y torturados durante las protestas antigubernamentales. Retrata la dura represión del Estado, el trauma psicológico de los sobrevivientes, la culpa del exilio y el dilema de pedir asilo político en Estados Unidos sabiendo que no se puede regresar

  • “De Paradero a Venus”, de Jorge Gonçalves Romero.

    “De Paradero a Venus”, de Jorge Gonçalves Romero.

    Presentación en Madrid.

    En la Venezuela de los años sesenta, específicamente entre 1962 y 1964, Antonio y Carlota, una joven pareja luso-venezolana, viven su cotidianidad en medio de las tensiones de la Guerra Fría, la violencia política de las guerrillas urbanas y los desafíos de la naciente democracia del país.

    Este es el núcleo de la trama de “De Paradero a Venus”, novela de Jorge Gonçalves Romero, escritor venezolano residente en Viena, Austria, desde la década de los noventa.

    La presentación de la obra en Madrid se celebró en Alzacopas, situado en la calle de México, 49. El local reunió a venezolanos de la diáspora, de la que también forman parte sus propietarios.

    La presentación estuvo a cargo de Milagros Socorro, periodista, escritora y profesora universitaria venezolana, ganadora del Premio Nacional de Periodismo en 1999. A continuación, Milagros y Jorge conversaron sobre la novela en un coloquio al que se sumaron los asistentes con sus preguntas y comentarios.

    La velada transcurrió entre personas que comparten la memoria de un país que sienten perdido y la experiencia de un éxodo impuesto por las circunstancias políticas.

    La novela, que recoge las vivencias y los acontecimientos de una época, forma parte de esa memoria. Su lectura abrió un espacio para recordar y reflexionar sobre el camino que condujo a Venezuela hasta su situación actual.

    La intervención musical de Ilana Gonçalves puso el broche al encuentro. Fue también una evocación de aquella Venezuela que crecía y alcanzaba niveles de bienestar que hoy suscitan admiración: un país que acogió a quienes llegaban huyendo de la pobreza y de otros conflictos, y donde muchos pudieron reconstruir sus vidas.

    Al mirar a los reunidos en Alzacopas, pensé que, en un pasado no tan lejano, difícilmente habríamos imaginado que también  seríamos protagonistas de una diáspora.

  • Encuentros literarios en Madrid

    Encuentros literarios en Madrid

    La Feria del Libro de Madrid celebró su 85.ª edición del 29 de mayo al 14 de junio de 2026, en el tradicional escenario del parque de El Retiro. Bajo el lema «Leer y reír: dos formas de resistir», esta edición estuvo dedicada al humor.

    Durante la feria tuve la oportunidad de reencontrarme con el escritor venezolano Jorge Gonçalves Romero, residente en Viena y amigo de larga data. Jorge se encontraba en Madrid para presentar su novela “De paradero a Venus”.

    Después de tantos años de mantener nuestra amistad a distancia, pudimos conversar cara a cara, sin la pantalla del teléfono de por medio.

    También pude saludar a Miguel Henrique Otero, editor de El Nacional, quien en su día me abrió las puertas del periódico para consultar en sus archivos los artículos publicados por María Teresa León. Nos encontramos en la caseta de Ediciones Kalathos, editorial de profundas raíces venezolanas fundada por David Malavé.

    La feria fue, además, una ocasión para encontrarme con otros miembros de la diáspora venezolana en Madrid. Entre libros y conversaciones compartimos recuerdos, sentimientos de pérdida y añoranza por los tiempos vividos en nuestro país.

    Siento que la Venezuela que conocimos se fue definitivamente. Esa certeza me acompañó entre la alegría de los reencuentros y la nostalgia de lo perdido. Porque volver no es siempre regresar.

  • Venezuela: ¿el futuro volverá a sorprender?

    Venezuela: ¿el futuro volverá a sorprender?

    Recupero este artículo, escrito al terminar 2017 y publicado en uno de mis blogs anteriores. He revisado ligeramente el texto, conservando la mirada y las preguntas de entonces. Lo comparto como testimonio de aquel momento y de la preocupación con la que observaba el rumbo de Venezuela.

    Venezuela ha finalizado 2017 sumida en una profunda crisis.

    Tras las últimas manifestaciones protagonizadas por la oposición desde el 31 de marzo hasta finales de julio, el Ministerio Público registró 124 muertes, según recogió entonces la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Cifras extraoficiales, dadas por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social , elevó el número de víctimas mortales a 163.


     Mientras, Estados Unidos amplió las sanciones económicas aplicadas en 2014 y 2015, de carácter individual, enfocadas exclusivamente en personas específicas y no en la economía general del país. Las de este 2017 afectaron la negociación de  nuevas emisiones de deuda y bonos del gobierno.

    La Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2015 vio menoscabadas sus atribuciones, mientras sus diputados sufrían hostigamiento. La Asamblea Nacional Constituyente asumió funciones legislativas, profundizando el conflicto institucional y el desconocimiento de la voluntad expresada en las urnas.

    La ruptura institucional alcanzó también a la Fiscalía. La Constituyente destituyó a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, y nombró en su lugar a Tarek William Saab. Ortega Díaz salió después del país.

    Estas decisiones demostraron al ciudadano que su voz era ignorada por el mismo sujeto  que, en su nombre, justificaba su legitimidad en el poder.

    El caos se profundizó. Tras los ingresos fabulosos que sostuvieron la revolución, Venezuela entró en un deterioro que parece no tener fin ni retorno.

    La escasez de productos básicos, así como la ausencia de medicinas y  combustible, han lanzado a la precariedad al ciudadano común que busca escapar de esta situación.

    Los errores cometidos desde las altas esferas se magnifican… Al gobierno se le ven los pies de barro. Los logros cacareados no son tan magníficos que consigan sustentar un movimiento que a todas luces ha fracasado.

    El suelo se hunde para el socialismo del siglo XXI. Las bases parecen  ser de arenisca, como las de las montañas que rodean la capital y sobre las que se erigen miles y miles de viviendas que amenazan  con derrumbarse ante las lluvias tropicales que azotan al país.

    El poder culpa del desastre a la guerra económica. Pero el ciudadano apunta a decisiones políticas fallidas y a la corrupción generalizada.

    Para los acólitos de la revolución saltar la talanquera se ha convertido en hecho corriente y, a todas luces, imparable.

    La fe y la fidelidad de los seguidores revolucionarios  reclamadas  por los líderes, vive  horas bajas. Se busca  imponer por la fuerza unos ideales que ya no convencen. Con los estómagos vacíos la fidelidad revolucionaria es un lujo que resulta difícil de otorgar.

    La revolución bolivariana se hunde inexorablemente en el fracaso. Sus líderes parecen vislumbrar una única salida: el autoritarismo.

    Nadie podrá decir que Venezuela no tuvo la oportunidad de escribir una historia diferente; pero para escribir esa historia se necesita mucho más que deseos. Son necesarios hombres capaces, íntegros y con una clara conciencia del bien común.

    Estas características están ausentes en los dirigentes que tienen en sus manos las riendas del país; y también en parte de  los de la oposición. No es baladí la expresión de “alacranes” referente a algunos “opositores”. Tras ella se esconde el grito de traidores.

    En medio de este caos, el país semeja estar a las puertas de protagonizar otro giro. Todo indica  que el futuro volverá a sorprender a los ciudadanos venezolanos.