Violencia social.
La violencia social es uno de los ejes más visibles de mi ficción. Me interesa explorar cómo la violencia no surge de manera aislada, sino como consecuencia de abandonos históricos, desigualdades, abusos de poder, corrupción institucional y fracturas familiares.
En mis novelas, la violencia no es solo un escenario: es una fuerza que condiciona los vínculos, modifica la percepción de la realidad y obliga a los personajes a luchar por sobrevivir.
Orfandad.
La identidad aparece como una construcción conflictiva. Mis personajes suelen descubrir que aquello que creían saber sobre sí mismos, sobre su familia o sobre su historia no era completo. La identidad, entonces, se convierte en una búsqueda: una tentativa de unir fragmentos dispersos, de comprender las raíces, de reconciliarse con lo perdido y de asumir una verdad muchas veces dolorosa.

