Mi incorporación al periodismo tecnológico se produjo cuando pasé a desempeñarme como editora de “Computerworld Venezuela”. La publicación formaba parte de una red internacional especializada en informática y en la incorporación de las nuevas tecnologías al mundo empresarial. Para mí, aquel trabajo significó adentrarme en un campo que comenzaba a adquirir una importancia decisiva, pero que todavía resultaba desconocido para buena parte de los lectores.
La informática estaba transformando la manera de gestionar las empresas, almacenar información, organizar los procesos y establecer comunicaciones. Informar sobre esos cambios exigía aprender un lenguaje especializado y, al mismo tiempo, traducirlo a términos comprensibles. El desafío no consistía únicamente en explicar cómo funcionaban los nuevos equipos o programas, sino en mostrar de qué manera podían modificar el trabajo, la productividad y la vida cotidiana.



Como editora debía familiarizarme con temas técnicos, valorar su relevancia periodística y convertirlos en contenidos accesibles para profesionales y empresas. Esa experiencia reforzó una capacidad que había comenzado a desarrollar desde mis primeros años en el oficio: acercarme a una materia desconocida, investigar su funcionamiento y encontrar la forma adecuada de comunicarla.
El periodismo tecnológico me permitió observar desde una posición privilegiada una transformación que entonces apenas comenzaba. Los ordenadores dejaban de ser herramientas reservadas a grandes centros de cálculo y empezaban a integrarse en las oficinas, las empresas y los sistemas de gestión. Con ellos surgían nuevas profesiones, nuevas formas de organizar el conocimiento y también una nueva manera de entender la comunicación.



Mi trabajo en “Computerworld Venezuela” constituyó, además, el puente hacia una etapa posterior de mi trayectoria. Después de dirigir contenidos especializados en informática, pasé al Departamento de Comunicaciones de IBM de Venezuela como especialista en Comunicaciones. Allí pude conocer desde dentro el funcionamiento de una empresa transnacional y comprender cómo se relacionaban la tecnología, la organización empresarial y la comunicación corporativa.



Aquella experiencia me proporcionó una visión más amplia de los cambios que estaban ocurriendo. La tecnología no era únicamente un asunto de máquinas: modificaba los sistemas de trabajo, la toma de decisiones, la circulación de la información y las relaciones entre las personas y las organizaciones.
Trabajar en un área novedosa para la época representó uno de los aprendizajes más importantes de mi trayectoria profesional. Me enseñó que el periodista debe estar dispuesto a entrar en territorios nuevos, formular las preguntas necesarias y explicar procesos complejos sin perder de vista sus consecuencias humanas y sociales.



Con el tiempo, aquel conocimiento resultaría útil más allá del periodismo. La experiencia adquirida en IBM y el contacto con sus sistemas de gestión me permitieron posteriormente trabajar en España en el ámbito de la asesoría empresarial y acercar a otras organizaciones las ventajas de implantar sistemas de gestión de calidad.
El periodismo tecnológico fue, por tanto, mucho más que una especialización temática. Representó una etapa de transición entre el trabajo editorial, la comunicación empresarial y la comprensión de una transformación tecnológica que terminaría modificando profundamente la sociedad contemporánea.
*Merece la pena visitar el blog de Carlos Padrón donde explica su paso por IBM y los cambios tecnológicos de aquella época que significaron una revolución y que, hoy en día, ya estan superados y son historia. Pero, sin duda, participando en estos cambios Carlos Padrón formó parte de la historia del desarrollo tecnológico en Venezuela.

