Información económica y empresarial.

Mi acercamiento al periodismo económico se produjo después de haber trabajado en medios de información general, política y cultural. Esta nueva etapa supuso el aprendizaje de otro lenguaje y otra forma de interpretar la realidad: la actividad de las empresas, los cambios en los mercados, las decisiones económicas y sus consecuencias sobre la vida cotidiana.

Trabajé como redactora jefa de la revista económica “Renta”, fundada por Asdrúbal Zurita. El cargo implicaba no solo redactar y revisar contenidos, sino también organizar el trabajo editorial y participar en la selección y presentación de los asuntos que podían resultar de interés para los lectores.

El periodismo económico me obligó a familiarizarme con conceptos especializados y a traducirlos a un lenguaje comprensible. Una información sobre empresas, inversiones o mercados pierde buena parte de su utilidad cuando se presenta únicamente mediante cifras o tecnicismos. El trabajo del periodista consiste también en explicar qué significan esos datos, qué decisiones existen detrás de ellos y de qué manera pueden afectar a las personas y a la sociedad.

Esta experiencia amplió mi visión del periodismo. Después de haber investigado problemas sociales y sanitarios, entrevistado a figuras políticas y conversado con creadores, tuve que aprender a observar también las estructuras económicas que sostienen o condicionan muchas de esas realidades.

Posteriormente, este conocimiento se enriqueció con mi trabajo en el Departamento de Comunicaciones de IBM de Venezuela, donde desempeñé el cargo de Especialista en Comunicaciones. Desde esa posición pude conocer el funcionamiento interno de una empresa transnacional y su manera de organizar los procesos, definir responsabilidades, coordinar equipos y comunicar sus objetivos.

El paso de una redacción periodística a una gran corporación me permitió contemplar la información desde dos perspectivas distintas. Como periodista había aprendido a observar y explicar la actividad de las organizaciones desde fuera; en IBM pude comprender cómo se construía la comunicación desde dentro, cómo se establecían los mensajes institucionales y cómo se relacionaba una empresa con sus empleados, clientes y entorno social.

El sistema de gestión utilizado por IBM representó también un aprendizaje importante. Años después, ya en España, aquel conocimiento me permitió trabajar en una empresa de asesoría empresarial y explicar a otras organizaciones del tejido empresarial riojano las ventajas de implantar sistemas de gestión de calidad. De ese modo, una experiencia adquirida en el ámbito de la comunicación corporativa terminó proyectándose hacia otra etapa de mi vida profesional.

La información económica y empresarial me enseñó que detrás de las instituciones y las compañías existen estructuras de poder, decisiones humanas y formas de organización que influyen directamente en la sociedad. También reforzó una capacidad adquirida desde mis primeros años como periodista: acercarme a campos desconocidos, investigar su funcionamiento y convertir la información especializada en un relato accesible para el lector.