La realidad cotidiana me plantea cada día interrogantes, cuestionamientos y reflexiones que me invitan a escribir. El presente continúa despertando en mí las mismas incógnitas que mi mente intentaba despejar cuando era una niña de cinco o seis años.
No me conformo fácilmente con aquello que parece aceptable para la mayoría. Necesito observar, preguntar e intentar ir más allá de las apariencias.
¿Qué puedo hacer ante esta persistente inquietud y esta necesidad de encontrar respuestas? Escribir. Detenerme a mirar lo que sucede a mi alrededor, tratar de comprenderlo y compartir las preguntas que me suscita.
De ese impulso nace Miradas al presente: un espacio para reflexionar sobre la realidad que habitamos, pero también para intentar que esas reflexiones no se queden únicamente en el terreno de las ideas. Aspiro a que puedan alcanzar la sensibilidad del lector, porque quizá solo comprendemos verdaderamente aquello que también logra conmovernos.

